Thursday, 17 June 2010

Ser o no ser: El dilema

El ambiente gay es un comistrajo. En los barrios  "zonarroseros" encontramos a puras mariquitas afeminadas, agarraditas de las manos y caminando por Amberes, Londres, Marsella, etc.. Después también las encontramos dentro del Lipstick, Boy Bar, El Nueve, como perras calientes para ver que se llevan a la cama esa noche.

El gay zonarrosero, es sucio, promiscuo, materialista, traicionero, entre otros miles de epítetos desagradables.

Yo, aunque me considero a mi mismo como homosexual, yo sé que no pertenezco a ese ambiente lleno de hot dogs.

En un hombre busco amor, sincero y puro, una relación estable y alguien con quien compartir el resto de mi vida. Un hombre que me ame por lo que soy y no por lo que tengo. Que ame mi esencia y yo amar la suya y juntos crear un aroma único a partir de la fusíón de nuestras almas en una sola.

Yo busco un varón fornido, velludo, fuerte, bello, formal, fiel, honesto, apasionado, inteligente. Lo que no busco es: concupiscencia ocasional, un agarrón de manos, un beso efímero y sin amor, un encuentro intrascendente, una chupada esporádica o una anodina penetrada.

Aunque soy gay y me siento únicamente atraído por varones, sé que no pertenezco al medio gay. Es aberrante el ambiente gay en la Ciudad de México, Londres, Nueva York, San Francisco, Ámsterdam, Paris, etc.... Y aquí es donde surge el dilema: To be or not to be. Yo soy homosexual y eso es irrefutable, es parte de mi identidad, de mi naturaleza. También es irrefutable el hecho de que yo no pertenezco a la Zona Rosa, Canal Street o Vauxhall y también sé que esos lugares están podridos, llenos de individuos, barbajanes que buscan fustigar a otros ingenuos.

Ser gay no es sinónimo de golfo zonarrosero, aunque muchos gays lo sean yo no lo soy. Yo soy alguien extraordinario, rodeado de otros hombres y mujeres extraordinari@s y doy gracias a Dios por estar rodeado de gente tan valiosa y trascendental en mi vida.

Sobre todo, le agradezco a Dios el hecho de que me haya mandado al varón que describí con anterioridad: Federico.

A ti Federico, quisiera decirte que eres lo mejor que me ha pasado en este mundo, tú le das sentido a mi vida, tú eres el motivo por el cual  me levanto todos los días.

Amo tenerte a mi lado, y todas las mañanas despertar en nuestra cama, abrazados como si fuéramos uno solo, compartir nuestras alegrías y tristezas. Amo que me ecuches, verte reir aunque muchas veces también te veo llorar o tú me ves llorar a mí. Pero esos momentos tristes, aunque inevitables, podrían ser mucho peores si tú no estuvieras a mi lado. 

Amo tu blanca e irresisitible sonrisa, que me hace estar más feliz cada vez, me duele verte llorar, pero quiero que sepas que cada vez que rías o llores, tendrás a alguien que ría o llore contigo.

Mientras tu corazón palpite, te juro que el mío irá al mismo ritmo que el tuyo, como si estuviéramos sintonizados. Estaré siempre a tú lado, mientras tú así lo desees. Nada en este mundo es tan importante como tú.

Gracias amor, por darme toda la fuerza que necesito y quiero que estés seguro que ninguna sola barrera será más grande que el amor que siento por ti.

Nunca había sentido esto por nadie más y estoy seguro que jamás lo volveré a sentir.

Te agradezco por haberme abierto las puertas de tu corazón, y quiero que sepas que tu hogar siempre estará dentro del mío.

Te amaré por siempre