La mayoría de las personas tienen un estereotipo sobre el gay contemporáneo. Lo identifican con trabajos de estilista, manicurista, consejero de modas, etc...
Tienen una imagen del gay contemporáneo, como de un hombre excesivamente afeminado, que viste de rosa y que siempre está preocupado por el fashion y el glamour. El estereotipo que tienen sobre nosotros es el de un mariquita, cobarde, huevón y chismoso.
Déjenme decirles que existen muchos heterosexuales mariquitas y somos más los homosexuales masculinos. Es injusto que por uno que otro pluma, tengamos que cargar con un estereotipo tan horrible.
Yo no pienso que los pluma tengan algo de malo, incluso conozco y admiro a muchos. Sin embargo, no es lo que buscamos generalmente los hombres de otros hombres.
Yo no le llamaría a los pluma como trastornados o degenerados, simplemente son mujeres atrapadas en cuerpo de hombres y quieren sacar su feminidad a como dé lugar.
Pienso que es más conveniente identificarnos con nuestro propio sexo, aunque nos encontremos atraídos por otro igual a nosotros. Debemos sacar lo mejor de nosotros y demostrar que somos muy hombres, incluso más hombres que los heterosexuales, tenemos que dar una buena imagen y enseñarle a los heterosexuales que no somos nada más sus comadritas o sus compañeritas de shopping. Por supuesto que no. Somos grandes padres, líderes, empresarios, políticos, guerreros, atletas, activistas, amigos, músicos, poetas, dramaturgos, filósofos.
Dejemos la feminidad a un lado, y saquemos al varón que tenemos dentro.
